Hoy tomé un Uber de mi casa a mi trabajo. Normalmente tomo el micro, pero se me hizo tarde y no tenía opción. El costo era de 48 pesos, así que pedí el Uber. Cuando llegó, el conductor fue muy amable, platicamos durante el camino, y, como me confié, me bajé sin revisar que el viaje se había finalizado (y aquí fue donde la regué, sin duda).
Una hora y media después, me llega un cobro a mi banco de más de 400 pesos, por “haberme dejado en la Magdalena Contreras”. ¡Me dio un coraje de esos que te hierve la sangre! Estaba enojada con el conductor, conmigo misma, con Uber, con todo el sistema en general. Pero lo peor fue que cuando intenté contactar a Uber, no me dieron respuesta.
Aparte del dinero, lo que más me molesta es la indignación de caer en este tipo de cosas. Te das cuenta de lo que puede hacer la gente sin escrúpulos. ¡Qué coraje! Hasta se me salió la frase de señora: “Por eso estamos como estamos”.
En fin, solo quiero compartir mi experiencia para que no caigan en lo mismo. No sean tan confiados como yo. Reviso todo, pidan que el conductor termine el viaje, asegúrense de que se registre bien. Sé que mucha gente ya lo sabe, pero no está de más recordarlo.